En infinidad de ocasiones me han preguntado: -"¿COMO UN MAGO DESCUBRE SUS PODERES?", y mi contestación es: -"¡ NACEMOS CON ELLOS !", pero la realidad es que casi todos recibimos la "inspiración" al ver la actuación de un Mago cuando somos pequeños.
Yo viví esa experiencia en un hotel de la ciudad balnearia de Necochea en Argentina, en el verano de 1940.

Era extremadamente pequeño, ¿¿¡ ¡??.

De inmediato le pedí a mi madre YVONNE, para mi cumpleaños el 30 de abril, una caja de Magia. Se trataba de una preciosa caja fabricada por Alejandro Miroli ALEX-MIR, fundador del CÍRCULO MÁGICO ARGENTINO, cuyo negocio se encontraba en el pasaje Anchorena de la Av. de Mayo en Buenos Aires, Argentina. El pasaje aún existe...lamentablemente el negocio, ubicado en el subsuelo, desapareció.

Con esa caja me inicié sorprendiendo primero a mi madre, luego a mis dos hermanos mayores y, por último, me animé con el gran público: mis amigos del barrio de Belgrano y mis compañeritos de la escuela Casto Munita. ¡¡Como habrán sido esas primeras presentaciones que aún, después de más de 70 años, cuando nos encontramos me lo recuerdan....¡¡por buenas o por horribles!!

Teniendo, esa primera caja, la dirección del fabricante, me animé a visitarlo. Realmente descender esa escalera hasta la bien surtida y, para mis ojos de niño, inmensa tienda, fue bien impactante.

ALEX-MIR me atendió amablemente, me indicó que aún no era el momento para comprar "los aros chinos", "la caja hindú" ni una "guillotina de mano", y me orientó para las "bolas excélsior", el "pañuelo camaleón" y un juego de cartas que, al vérselo hacer, me pareció bellísimo llamado "sutil". ¡¡Con que emoción tomé el colectivo 59 para llegar a mi casa!!

La caja con la Magia me quemaba las manos. ¡¡Cuando llegaría para sentar a mi madre y poder presentarle esas maravillas!!

Retomemos el comienzo de la historia: esa primer experiencia en el verano del sur de 1940 en el Petit Hotel Argentino (nombre que le había gustado a mi madre francesa) de la ciudad de Necochea, Argentina.


El cuento completo es bien lindo desde un escrito realizado por el Colega GABRIEL FERNANDO LONDOÑO F., Presidente del CÍRCULO MÁGICO DE MEDELLÍN, y que se publicara en el N° 9, septiembre de 1992, de la importante revista ILUSIONES. Imposible resumir algo tan poético, de manera que para que se aprecien los sentimientos del distinguido Colega, aquí va el texto completo:

HOY LES CONTARÉ UNA HISTORIA SECRETA...
Hace ya más de medio siglo, en la ciudad de Necochea, bañada por ese mar que entrega sol y arena en forma generosa, localizada al sur de nuestra América, se presentó un mago, en un hotel llamado "Petit Hotel Argentino".

Al embrujo de los aros chinos, al misterio del dado viajero y al afán inagotable por multiplicarse de las bolas excélsior, se agregaba el sabor cautivante de una caja de bombones rifada entre el público infantil por el artista.

En algún sitio, que adivino en primera fila, luchando codo a codo por el mejor lugar, estaba un niño, que veía por primera vez un Mago. Asombrado miraba brotar de entre sus manos maravillas, observaba como abrían y cerraban arcanos misteriosos que entretenían a los adultos y fascinaban esa mente infantil, enseñándole que al país de Aladino se podía viajar con solo decir ABRACADABRA.

Los aplausos se clavaron como agujas en esos oídos infantiles y en esa mente inquieta, que todavía no cumplía siete años, ni se estrenaba con los prodigios de la vida.

Esa noche sus sueños fueron diferentes: Conversó con las hadas madrinas, le pidió consejos a Peter Pan y a Campanita, espió por entre las ventanas de las grutas encantadas a las brujas que preparaban manzanas para Blancanieves, ensayó acariciando la lámpara de Aladino a convertir su casa en castillo de chocolate, albaricoque, miel y caramelo, deletreó las palabras que le enseñó Mary Poppins para poder volar y por último le preguntó al gigante donde dejó sus botas para recorrer las siete leguas hacia el bosque de los árboles que cantan y las fuentes que lloran.

Y en la mañana despertó, abrió sus ojos y dijo con voz de adulto niño "QUIERO SER MAGO".
Para el día de su cumpleaños pidió insistentemente a su madre una caja de Magia, que conservó como su mayor tesoro. Así continuó por el resto de su vida, creando ilusiones, porque con su Magia seguía siendo niño.

Cincuenta años más tarde continuaba con su Arte, vivía en otro país hermano, había escalado posiciones, llegó a ser directivo y poderoso pilar en la organización de congresos y sociedades Mágicas, pero algo lo atormentó durante todo el tiempo, no podía recordar el nombre de ese Mago que con sus maravillas lo había invitado por la senda de la Magia.

Un 10 de febrero visitó en la clínica a un viejo Colega y le contó todas sus historias, incluyendo esta, recalcando el sentimiento amargo por no conocer el nombre de ese Mago, para decirle con un abrazo "Gracias", al hablar del tiempo transcurrido, de Necochea, del Petit Hotel Argentino y de los juegos presentados, RICHARD SUEY, leyenda de la Magia, se incorporó de su lecho de reposo y estrechándole la mano a Enrique Estéguy ABRACADABRA, le dijo con ese tono que tenemos los Magos cuando vamos a compartir un secreto "Me debes un abrazo porque ese Mago soy yo".

Después de indagar por ese misterio sin respuesta todo este tiempo, el secreto se descubrió ante sus ojos, al final de FLASOMA'92 en Bogotá, con razón ABRACADABRA cuando me contó esta anécdota emocionado, que yo inconsultamente comparto con ustedes, me dijo lleno de alegría "Respetando todo lo demás, esto fue lo más bello de FLASOMA'92 para mí, saber al fin quien fue ese Mago que 50 años atrás me invitó a la Magia y poder abrazarlo por fin para decirle gracias y todo esto revelado como por Arte de Magia".

Amigos con una sana envidia por ABRACADABRA y por RICHARD SUEY, comparto esta verdadera historia de Magia con ustedes, sin contar con la autorización de ellos, pero acaso esto no es Magia? O acaso estas lindas anécdotas no merecen ser contadas para engrandecer la parte humana de la Magia?

Gracias RICHARD SUEY y ABRACADABRA por compartir este secreto con todos los Magos amigos del mundo, yo sé que quedará guardado entre nosotros.

GAFERLO


 














 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Richard Suey 1942




Richard Suey y Mary 1960



 



 

 

 

 




Richard Suey y Mary 1992

     

 

 

 



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